A CERCA DEL DOLOR DE OÍDO – OTALGIA

Audióloga Patricia Rivera C.

Casi todos los padres conocen el sentimiento de impotencia que produce consolar a un niño con un dolor de oído. El dolor de oído, también conocido como Otalgia, es un dolor agudo en uno o en ambos oídos. El dolor puede ser temporal o constante. Pero en niños pequeños puede aparecer tan solo con un aumento de la irritabilidad y sensibilidad de la zona del oído.

Las causas del dolor no son necesariamente las enfermedades propias del oído, ya que puede ser producido también por infecciones y otros problemas de la nariz, la cavidad oral, la garganta y la articulación de la mandíbula.

En los niños pequeños el dolor no siempre se debe a una infección, puede ser por otras causas como la acumulación de agua durante el baño, la retención de jabón o champú o la irritación de los canales por el uso de bastoncillos de algodón.

Las causas más frecuentes son:

• Obstrucción del oído externo (por un objeto extraño o cera en el oído).
• Infección del oído externo.
• Otitis media aguda o crónica.
• Tímpano roto o perforado.
• Infección dental.
• Infección de los senos paranasales.
• Irritación de la garganta con dolor que se irradia a los oídos.

Las infecciones de oído se deben a bacterias o virus que entran en el cuerpo a través de la nariz y la boca. Los lugares donde hay muchos niños juntos (guarderías y/o jardines infantiles) ayudan a los gérmenes a propagarse más fácilmente. Las infecciones respiratorias, las alergias y los contaminantes aéreos (como el humo del tabaco) también pueden provocar infecciones de oído.

Las infecciones de oído de corta duración o agudas suelen pasarse solas. Si se siguen produciendo, se llaman recurrentes. Las infecciones de oído recurrentes pueden provocar una acumulación de fluido en el oído medio que no se soluciona por sí sola. Cuando esto ocurre, se denomina una infección de oído crónica o de larga duración.

Los bebés y los niños pequeños tienen más riesgo de padecer infecciones de oído, porque aún no tienen completamente desarrollada la anatomía de los oídos y la garganta. Suelen empezar tirándose o rascándose la oreja, al tiempo que padecen dolor en el oído, problemas de audición, fiebre, drenaje del oído, irritabilidad y vómito.

En niños mayores y adultos, los síntomas incluyen dolor de oído, problemas de audición, sensación de oído lleno o presión en el oído, fiebre, drenaje del oído, mareo y pérdida de equilibrio, y náuseas o vómitos.
Los síntomas sin dolor ni fiebre también pueden significar que hay fluido en el oído y deben investigarse.

Las medidas generales que se pueden seguir frente a un dolor de oído son:

• Identificar la posible causa del dolor.
• Si está viajando en avión, se puede aliviar el dolor de oído al deglutir o tragar saliva, al masticar chicle o con otros métodos y, en el caso de los bebés, se les puede dejar que succionen de un biberón durante el descenso.
• Si hay gripe y congestión lo prudente es comunicarse con el médico.
• Posiblemente le recomiende un analgésico, antinflamatorio, antihistamínicos, descongestionantes o las gotas nasales que disminuyen la cantidad de secreción nasal y logran la contracción de las membranas mucosas.
• Estos medicamentos se deben de utilizar sólo durante el tiempo prescrito por el médico tratante.
• También pueden ser útiles las gotas óticas para el dolor intenso, siempre con prescripción del médico.

Posteriormente si el cuadro persiste el médico deberá hacer un estudio para ver la posibilidad de causas más persistentes o crónicas del proceso.

Si tu o algún allegado esta teniendo dolor de oído lo mejor es hacerse revisar de un especialista.

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